
Casa de Playa Camamoi surge a partir del reto de resolver un amplio programa arquitectónico en un terreno profundamente longitudinal, con únicamente 10 metros de frente hacia el mar. La propuesta aprovecha la verticalidad para organizar los espacios en tres niveles, generando una vivienda funcional, luminosa y estrechamente vinculada con el entorno costero.
El proyecto se articula alrededor de un gran núcleo central de escaleras en triple altura, concebido como el corazón de la casa. Este vacío permite que la luz natural descienda hasta el área social ubicada en planta baja, aportando amplitud, ventilación y una constante conexión visual entre los distintos niveles.
En planta baja se desarrollan los espacios sociales principales: cocina, comedor y sala, todos relacionados de manera fluida con la terraza exterior. La cocina y el comedor se abren hacia el exterior para extender la vida social hacia las áreas abiertas, mientras que la sala y la recámara de visitas se ubican en una zona más privada cercana a la cochera, logrando una distribución práctica y funcional.
En el primer nivel se encuentra la recámara principal junto con una habitación secundaria y un área recreativa que funciona como espacio de convivencia más íntimo. Continuando hacia el segundo nivel, se desarrollan dos habitaciones adicionales acompañadas de una segunda área recreativa, permitiendo que cada nivel tenga su propia dinámica y privacidad.
El área de servicios se integra de manera discreta y estratégica, manteniendo una relación directa con las habitaciones para facilitar la operación cotidiana de la vivienda sin interferir con las áreas sociales.
Más allá del volumen principal de la casa, la piscina se plantea como una transición entre la arquitectura y la terraza frontal orientada al mar. Este espacio abierto crea una atmósfera íntima y relajada, donde la vegetación, el agua y las visuales se unen para enmarcar la experiencia de contemplar los atardeceres frente al paisaje costero.


